ASTRONoMIA B i l b a i n a
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    El 12 de agosto de 2026, es decir, apenas dentro de nueve años y medio, Bilbao vivirá un fenómeno astronómico muy difícil de experimentar, por lo muy poco probable que resulta que se produzca sobre un punto determinado de la superficie de nuestro planeta: estamos hablando de un eclipse total de Sol. El que sea en agosto aumenta la probabilidad de que el cielo no esté cubierto de nubes y se da la circunstancia de que este acontecimiento, único para nosotros, tendrá lugar poco antes de la puesta de Sol, es decir, al atardecer. Probablemente Artxanda se llenará de gente para contemplar, con la correcta protección de la vista, este espectáculo. Artxanda entrará en la zona de penumbra a las 19:32. Se iniciará el eclipse total a las 20:27 con 21 segundos y finalizará sólo 29 segundos después, es decir, a las 20:27 con 50 segundos.

    El eclipse parcial finalizará a las 21:20.

     

    A penas durará 30 segundos porque Bilbao justo queda al borde de su límite Norte, dándose el curioso hecho de que, por ejemplo, en Mungia, el eclipse ya no será total.

EN BILBAO ECLIPSE TOTAL DE SOL
LA GRAN bILBAINADA EUROPEA ROSETTA:
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    La piedra Rosetta es un fragmento de una estela egipcia (196 a.C.) que sirvió, en los inicios del s. XIX, para descifrar la hasta entonces inaccesible escritura jeroglífica egipcia. Fue toda una revolución cultural en aquella Europa del Romanticismo.

    Cuando la Agencia Espacial Europea decidió acometer la increíble aventura de visitar y colocar una sonda en un cometa, se tenía el convencimiento de que la información que de aquella enorme aventura se obtendría sería equivalente y tan revolucionaria como la que supuso para la ciencia y la historia el descifrado de la escritura egipcia, gracias a aquella piedra, llamada Rosetta.

     

    Fue por eso que el ingenio que los europeos enviaríamos al encuentro de un cometa debería llamarse también “Rosetta”.

     

    El proyecto era épico; no sólo consistía en “apuntar” bien y salir al encuentro de una minúscula roca de hielo sucio que venía a toda velocidad hacia el Sol a millones de kilómetros de distancia, sino que también había que colocar la máquina en cuestión en órbita de algo que tenía muy poca masa, lo que complicaba aún más todo.

     

     

    Y por si aquello no era suficiente, el artilugio europeo incluiría una pequeña navecilla (llamada Philae) que, una vez en órbita al cometa, saldría de Rosetta para ir a posarse en la superficie de aquel cuerpo desconocido.

     

    Aquel proyecto de tal increíble reto adquiría, en la escala de proezas, la consideración de “bilbainada”, es decir, la más alta, la más compleja.

     

    El 2 de marzo de 2004, dos días después de ganar el Athletic al Villarreal en Castellón por 0-1, con gol de Jonan, la Agencia Espacial Europea lanzaba al espacio, desde la Guayana francesa y con la ayuda de un cohete Ariane 5, la sonda Rosetta, acompañada de la pequeña Philae.

     

     

     

     

    El cometa elegido, debido a un retraso inicial, fue el 67P que atendía al nombre de Churyumov-Gerasimenko. El viaje duró más de diez años, yendo la sonda espacial de un lado para otro, entre los planetas, para coger impulso gravitatorio suficiente y, así, poder alcanzar, sin precedente alguno, la órbita de 67P.

     

    El 12 de noviembre de 2014, miércoles, se culminó la impresionante obra de cálculo y precisión al descender el pequeño módulo de aterrizaje, Philae, sobre la superficie del cometa, suponiendo un hito único en el estudio y comprensión de ese casi vacío absoluto que es el Universo.

     

    Las fotos que nos han llegado sobre la realidad de lo que ha sido siempre algo tan misterioso para la humanidad, como los cometas, son espectaculares.

    Una cantidad ingente de datos se amontonan para ser estudiados durante varios años y destaca el conocimiento, a ciencia cierta y nunca mejor dicho, de que el agua de nuestro planeta no llegó a golpe de cometa, como se pensaba, sino que fueron los meteoritos los que nos regalaron semejante maravilla.

     

    Desde los tapices de Bayeux, pasando por el gran descubrimiento de Edmund Halley o por la fantasía de Julio Verne en Hector Servadac, hasta llegar a la sonda Rosetta, la obsesión del hombre por el espacio en general y por los cometas en particular, ha hecho cumbre de la manera más increíble que se podría lograr, cazando directamente uno de esos cuerpos celestes.

     

    Fue una bilbainada en toda regla.

     

TAMBIEN PODRAN SER DE BILBAO LOS DE "ENCELAO"
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    Encelado es uno de los 62 satélites regulares que, a fecha de hoy, tiene Saturno. De todos ellos, es el sexto más grande, pero son su apariencia externa y su sorpresiva realidad interna lo que lo convierte, como el Athletic, en un caso único en este sistema solar que habitamos.

     

    No es muy grande, apenas tiene unos 510 Km de diámetro; cabría por entero dentro de la península Ibérica, pero su imagen es, simplemente, espectacular: una bola blanca rayada, con impactos de otros pequeños cuerpos siderales, y con una preciosas líneas azules claro en uno de sus hemisferios.

     

    Las fotos que nos han llegado de la NASA chocan aún con nuestra cultura que teníamos de los cuerpos espaciales, ya que debido a las imágenes tradicionales recibidas a través de los telescopios, siempre los hemos representado con superficies borrosas y nada definidas.  Una simple imagen de Encelado de las miles enviadas por la sonda Cassini nos deja perplejos y maravillados por su belleza.

     

     

    Pero la gran sorpresa nos la facilitó hace unos meses la misma NASA: Encelado tiene en su hemisferio Sur, y debajo de su capa de hielo, un océano, que puede ser global, de … ¡agua líquida!

     

    Y es, desde esa zona Sur, de donde salen enormes chorros de vapor de agua, enormes geíseres, al espacio debido a lo que ocurre allí abajo.

     

    Es en su interior donde nos encontramos con un núcleo caliente, como en la Tierra, en contacto directo con agua líquida y con el fenómeno de convección que, por un lado, lanza al exterior el vapor de agua a enorme presión y, por otro, origina un fenómeno similar al recogido en la teoría de la tectónica de placas.

     

    Todo ello les lleva a los científicos a creer en una importante probabilidad de existencia de vida en esas zonas calientes de su interior, cuya confirmación supondría una de las noticias más relevantes en la historia de nuestra existencia.

     

    Para Bilbao la noticia tiene un componente adicional de importancia, porque en base al principio de que los de Bilbao nacen donde les da la gana, podría llegar a ocurrir que la vida en ese satélite un día optase también por querer ser de aquí, como todos nosotros.

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